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BRUNO MARTÍN BAUMEISTER
Profesor de Derecho Mercantil, Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE
bruno.martin@der.upcomillas.es

La industria financiera islámica, aún con poca presencia en España, ha experimentado un crecimiento notable en las últimas décadas, impulsada por la creciente acumulación de riqueza de los países islámicos exportadores de petróleo y por el fuerte aumento de la población musulmana, dentro y fuera del mundo islámico, que busca oportunidades y productos de inversión acordes con sus creencias religiosas. El derecho financiero islámico (denominado en inglés Islamic Finance o Shari’a Compliant Finance) es un cuerpo de normas mercantiles y, en particular, de contratación bancaria, coherente con los preceptos del Islam. En los últimos treinta años el derecho financiero islámico ha pasado de ser un estrecho nicho de mercado a representar una práctica jurídica cada vez más implantada en jurisdicciones de África, Oriente Medio, el sur de Asia y –aunque en menor medida– Europa y Norteamérica y que encuentra cada vez mayor aceptación entre despachos de abogados, inversores y bancos internacionales.

La industria financiera islámica en cifras 
A pesar de su notable crecimiento en los últimos años, con la excepción de Irán, la industria financiera islámica sigue siendo minoritaria en los países islámicos, incluso en aquellos en los que el sistema financiero ha sido adaptado a la Sharía. En 2014 el valor total de los activos financieros islámicos en el mundo asciende aproximadamente a 1 billón USD, que representa apenas un 2% de los activos financieros totales y su peso relativo es poco significativo fuera del CCG, Irán, Paquistán, Sudán y Malasia. En aquellos países islámicos en los que conviven banca islámica y banca convencional, suele predominar ésta última de forma absoluta. En este sentido son llamativos los casos de Arabia Saudí y Malasia, donde el porcentaje de banca islámica no alcanza el 50%, a pesar de disponer de un número elevado de entidades de crédito plenamente adaptadas a la Sharía. No obstante, algunos observadores pronostican que en los próximos diez años entre el 40% y el 50% de los depósitos totales de ahorradores islámicos se realizarán en entidades de crédito islámicas. Según estos pronósticos, los principales mercados en los que se desarrollarán las finanzas islámicas serán China, India y Rusia. En la actualidad, la principal plaza financiera es Kuala Lumpur, seguida de Baréin, Dubái y Kuwait. Londres destaca como principal plaza financiera fuera del mundo islámico. Desde el año 2006 el gobierno de Singapur ha adoptado algunas medidas de estímulo para introducirse en este mercado.

«La industria financiera islámica, aún con poca presencia en España, ha experimentado un crecimiento notable en las últimas décadas, impulsada por la creciente acumulación de riqueza de los países islámicos exportadores de petróleo y por el fuerte aumento de la población musulmana, dentro y fuera del mundo islámico, que busca oportunidades y productos de inversión acordes con sus creencias religiosas»

La industria financiera islámica en Occidente
La importancia que las finanzas islámicas están adquiriendo en Estados Unidos y la Unión Europea desde el inicio de la crisis está relacionada con la necesidad creciente de crédito en amplios sectores de la economía. En Estados Unidos se han constituido varias entidades de crédito plenamente adaptadas a la Sharía, que ofrecen hipotecas, depósitos y fondos de inversión islámicos y que están especialmente presentes en el mercado inmobiliario residencial. También existen los índices bursátiles Islamic Dow Jones y Times Stock Exchange Global Islamic Index Series y desde el año 2006 se han visto algunas emisiones de sukuk por sociedades cotizadas estadounidenses. En el Reino Unido es especialmente destacable el esfuerzo de las autoridades regulatorias de crear un marco legal favorable a las financiaciones islámicas. En el año 2000 el Banco de Inglaterra crea un grupo de trabajo sobre finanzas islámicas bajo la presidencia de Lord Edward George, que conduce a la eliminación del impuesto sobre actos jurídicos documentados (stamp duty tax) en los casos de doble imposición de ciertas operaciones inmobiliarias. En 2004 el órgano de supervisión financiera del Reino Unido (Financial Services Authority, FSA) autoriza el primer banco europeo que opera exclusivamente con arreglo a la Sharía, el denominado Islamic Bank of Britain plc. Aunque finalmente no se lleva a cabo, es significativo que en 2008 el gobierno del Reino Unido anuncie una posible emisión de deuda pública representada en sukuk. En 2013 el gobierno del Reino Unido constituye un grupo de trabajo denominado Islamic Finance Task Force (IFTF), con el fin de promocionar a la City de Londres como principal centro financiero islámico fuera del mundo musulmán. Gracias a las medidas legales y fiscales adoptadas a lo largo de la última década, en la actualidad el Reino Unido lidera la industria financiera islámica en Occidente con 19.000 millones USD en activos islámicos y 22 bancos adaptados a la Sharía, cinco de los cuales son enteramente islámicos. En Europa continental, Luxemburgo es el país pionero con la primera emisión de sukuk en un mercado bursátil en 2002. Otros  países como Francia, Alemania y Suiza han emprendido algunas reformas con el fin de dar acomodo legal a las estructuras de financiación islámicas. La última reforma significativa es el reconocimiento de los esquemas de musaraka e iyara en Italia en virtud del Decreto Legge 133/2014 “sblocca Italia”, de 12 de septiembre de 2014. En España, el paso más significativo hacia la introducción de las financiaciones islámicas en nuestro ordenamiento jurídico es la creación en 2009 del Centro Islámico de Economía y Finanzas en Europa y del Saudi-Spanish Center for Islamic Economics.

«En 2014 el valor total de los activos financieros islámicos en el mundo asciende aproximadamente a 1 billón USD»
    
Principios básicos del derecho financiero islámico

El derecho financiero islámico describe un cuerpo de normas jurídico-privadas y, en particular, de contratación bancaria, coherente con los preceptos de la Sharía. De acuerdo con las cuatro grandes escuelas de pensamiento suníes, el derecho financiero islámico está basado sobre cinco principios, tres negativos y dos positivos. De acuerdo con la clasificación comúnmente aceptada, los tres principios negativos son la prohibición de riba (exceso o incremento), prohibición de garar y maysir (incertidumbre y especulación) y prohibición de invertir en determinados productos o actividades haram. Los dos principios positivos establecen la obligación de repartir pérdidas y ganancias entre las partes contractuales y la obligación de que todo negocio guarde relación con un activo subyacente tangible1.

«En la actualidad, la principal plaza financiera es Kuala Lumpur, seguida de Baréin, Dubái y Kuwait. Londres destaca como principal plaza financiera fuera del mundo islámico»
    
La prohibición de riba está expresamente mencionada en varios pasajes del Corán y de la Sunna. La prohibición de riba constituye la clave de bóveda del derecho financiero islámico y es quizá el rasgo que más lo diferencia del derecho financiero convencional. En su acepción más amplia el término riba describe el valor añadido obtenido por una parte contractual sin contraprestación. En sentido estricto, comprende el exceso o incremento sobre el importe de un principal cifrado en dinero que se devenga por el mero transcurso del tiempo. De acuerdo con esta concepción y a diferencia de la financiación convencional en la que el prestamista obtiene un derecho al interés que es independiente de los resultados prósperos o adversos de la actividad financiada, el prestamista debe asumir el riesgo y ventura –las pérdidas y ganancias– del negocio en el que invierte sus fondos. Es importante señalar que para el derecho financiero islámico no existe una diferencia entre el préstamo usurario y el préstamo con interés. Ambos préstamos se encuentran en el ámbito de aplicación de la prohibición, siendo el primero simplemente un préstamo con un interés más elevado. Si bien la riba no está necesariamente vinculada al dinero como activo subyacente, conviene destacar además que el dinero carece de valor intrínseco y cualesquiera ganancias generadas sobre el dinero están prohibidas por la Sharía.
Las prohibiciones de garar y de maysir están estrechamente vinculadas y se refieren a la incertidumbre y a la especulación, respectivamente. Los presupuestos objetivos de la prohibición de garar exigen que la incertidumbre tenga cierta relevancia o entidad, no bastando la incertidumbre sobre aspectos nimios o desdeñables; que se dé en negocios que conlleven prestaciones recíprocas; y que recaiga sobre un elemento esencial del negocio. De acuerdo con este principio, no son admisibles por ejemplo el seguro convencional y las opciones de compra y venta con beneficio desconocido. No obstante, la incertidumbre no debe confundirse con el riesgo de negocio, que sí es compatible con la Sharía. La prohibición de maysir se ciñe a la obtención de beneficios mediante la suerte o especulación. De acuerdo con este precepto, los contratos de derivados que entrañan un fin especulativo son incompatibles con la Sharía. En la práctica, la distinción entre especulación ilícita y riesgo empresarial legítimo puede ser difícil de trazar, especialmente en los casos de toma de participación en una sociedad con vistas a obtener un retorno en forma de dividendos.

La prohibición de invertir en productos o actividades haram se refiere tradicionalmente a los juegos de azar, pornografía, carne de cerdo, alcohol y, según algunos expertos islámicos, el tabaco, las armas de fuego, el cine y la música. En los últimos años es cada vez más frecuente que los expertos islámicos se pronuncien en contra de la inversión en actividades de seguros, de financiación convencional basada en tipos de interés y de intermediación financiera. La prohibición de invertir en productos o actividades haram se extiende asimismo a la inversión en inmuebles en los que pueda tener lugar el comercio sobre los mismos. En la práctica, dado el grado de diversificación e interconexión de las actividades empresariales, puede llegar a ser extraordinariamente difícil determinar en qué medida una empresa está involucrada o no en actividades haram. Los expertos islámicos han desarrollado técnicas de ‘tolerancia’ y ‘depuración’ de la inversión en productos y actividades haram basadas en el cumplimiento de ciertos requisitos, como por ejemplo que el negocio principal que es objeto de la inversión sea halal; que los beneficios obtenidos de actividades prohibidas representen un porcentaje comparativamente menor respecto del beneficio total obtenido –habitualmente entre el 5% y el 20%, dependiendo del criterio del experto islámico en cuestión–; que el importe total de la deuda sujeta al pago de intereses no exceda un determinado porcentaje del valor de los activos o capitalización bursátil de la sociedad –habitualmente entre el 25% y el 35%–; o que el importe total de créditos a cobrar sujeto al pago de intereses no exceda un determinado porcentaje del valor de los activos o capitalización bursátil de la sociedad –habitualmente entre el 25% y el 33%–.

«La importancia que las finanzas islámicas están adquiriendo en Estados Unidos y la Unión Europea desde el inicio de la crisis está relacionada con la necesidad creciente de crédito en amplios sectores de la economía»

Conclusiones
La industria financiera islámica ha experimentado un crecimiento notable durante las últimas décadas, impulsada por la creciente acumulación de riqueza de los países islámicos exportadores de petróleo y por el fuerte aumento en la población musulmana en el mundo. El derecho financiero islámico ha pasado de ser un estrecho nicho de mercado a representar una práctica jurídica firmemente establecida en países de África, Oriente Medio y el sur de Asia, que encuentra cada vez mayor aceptación entre despachos de abogados, inversores y bancos internacionales.

De acuerdo con las cuatro grandes escuelas de pensamiento suníes, el derecho financiero islámico está basado sobre cinco principios, tres negativos y dos positivos. Los tres principios negativos son la prohibición de riba (exceso o incremento), prohibición de garar y maysir (incertidumbre y especulación) y prohibición de invertir en determinados productos o actividades haram. Los dos principios positivos establecen la obligación de repartir pérdidas y ganancias entre las partes contractuales y la obligación de que todo negocio guarde relación con un activo subyacente tangible. Las dos técnicas que mejor responden a esta concepción de la financiación son la mudaraba y musaraka, asimilables (no idénticas) a un contrato de cuenta en participación y a un contrato de joint venture, respectivamente. Dado que la asunción de todo o parte del riesgo empresarial por parte de los acreedores encaja mal con los esquemas de financiación convencionales, algunas técnicas de financiación islámica han tenido que ser adaptadas a los estándares internacionales, pero sin perder su compatibilidad con la Sharía. Entre los esquemas contractuales adaptados destacan la murabaha (comisión de compra y compraventa con pago diferido), istisna’a (contrato de obra) e iyara (arrendamiento). La forma de emisión de deuda mejor adaptada es el sukuk, que funciona de forma similar a un bono de titulización.

El ahorro generado en los países islámicos –especialmente en los estados del CCG– representa a día de hoy una fuente aún poco aprovechada para la financiación y exportación de las empresas españolas. Resulta llamativo que el legislador español no haya iniciado aún las adaptaciones oportunas del ordenamiento bancario español a las particularidades de la ley islámica –especialmente en materia contable y fiscal– con el fin de facilitar la implantación de entidades financieras islámicas en España, en línea con las recientes reformas iniciadas en el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Luxemburgo. Dicho esto y a la vista de las experiencias comparadas, es evidente que la incorporación al ordenamiento jurídico español de instrumentos financieros conformes con la Sharía presenta notables retos jurídicos, entre ellos el tratamiento ‘fiscalmente eficiente’ de ciertas figuras contractuales así como los costes de transacción derivados de su escasa delimitación conceptual, la inseguridad jurídica derivada de una práctica bancaria basada en escuelas de pensamiento divergentes y la cuestionable validez de las cláusulas de sumisión contractual a la Sharía.

1 En la medida de lo posible, este trabajo trata de respetar las transcripciones del árabe al español propuestas en RILOBA, F., Gramática árabe-española, 3ª ed., EDI-6, S.A.

Palabras clave: Sharía; Riba; garar; Maysir; Haram.
Keywords: Shari’a; Riba; Garar; Maysir; Haram.

Bibliografía
ANCA, C. DE, “Finanzas islámicas:
¿Cuál es el interés para Europa?”, Observatorio de Divulgación Financiera, nº 14, marzo 2014.
CANALEJO LASARTE, G. / CABELLOS BALLENILLA, A., “Apuntes sobre los contratos «islámicos» de financiación desde la perspectiva del derecho español”, Actualidad Jurídica Uría Menéndez, nº 23, 2009, págs. 21-44.
DEWAR, J. / HUSSAIN, M.M., “Islamic Project Finance” en DEWAR, J. (coord.), International Project Finance. Law and Practice, New York, 2011.
EL GAMAL, M.A., “Interest’ and the Paradox of Contemporary Islamic Law and Finance”, Fordham International Law Journal, nº 108, 2003, págs.108-149.
–Islamic Finance: Law, Economics and Practice, Cambridge, 2008.
FOSTER, N.H.D., “Islamic Finance as an emergent legal system”, Arab Law Quarterly, vol. 21, nº 2, 2007, págs.170-188.
GARCÍA HERRERO, A. / MORENO, C. / SOLÉ, J., “Finanzas Islámicas”, Estabilidad Financiera, Banco de España, nº 15, págs. 121-141.
KESSLER RODRÍGUEZ, A., “Finanzas islámicas: Una oportunidad para España”, Boletín Económico de ICE, nº 3022, 2012.
RILOBA, F., Gramática árabe-española, 3ª ed., EDI-6, S.A.

Resumen
El peso demográfico de la población musulmana en el mundo, unido al crecimiento económico de algunos países del Golfo Pérsico ha contribuido a que el derecho financiero islámico represente en la actualidad una práctica jurídica cada vez más implantada en países de África, Oriente Medio, el sur de Asia y –aunque en menor medida– Europa y Norteamérica. Este trabajo pretende ofrecer una descripción de los principios inspiradores del derecho financiero islámico, en la creencia de que su mejor aprovechamiento por las empresas y los despachos de abogados de nuestro país facilitará el acceso a la financiación islámica de la economía española así como las exportaciones en forma de proyectos de infraestructuras y energías renovables en países islámicos.
 


Najia Lotfi es economista y tiene un currículo espectacular. La conocimos recientemente en la presentación al público y a los medios de CoopHalal, una cooperativa que funciona bajo los preceptos espirituales del islam. Es decir, nada de usura, ni de economía especulativa. O sea, una eco-nomía real que quiere repartir la riqueza equitativamente.  Algo que, efectivamente, nos interesa mucho, pues las principales agresiones a la Naturaleza y a las sociedades humanas no tendrían efectividad en un mundo sin usura y sin especulación.

En estos momentos en que tantos ecoemprendedores buscan fórmulas de financiación alternativas a la banca convencional, pensamos que esta entrevista puede resultar más que interesante tanto para empresarios “verdes” como para inversores. Digamos que CoopHalal es algo paralelo a los conocidos bancos éticos, pero va mucho más allá, pues no trabaja ni con usura ni con especulación.
La presentación de CoopHalal al público y a los medios suscitó un lleno hasta la bandera en la sede de Foment del Treball de Barcelona donde se llevó a cabo, el pasado mes de junio. Cada vez más personas aspiran a vivir lejos de las leyes de la usura y de la economía especulativa, cuyas consecuencias sociales y medioambientales son a todas luces extraordinariamente destructivas y depredadoras. Resulta curioso observar cómo ni siquiera la izquierda anticapitalista se ha planteado nunca abolir la usura, habida cuenta de todos sus males asociados. Hay que recordar que el préstamo con interés (“riba”, en árabe clásico) ha estado siempre prohibido en todas las sociedades de carácter tradicional. Jesús ya echó a los usureros y especuladores del templo. El Tao, los Vedas… también prohibieron la usura…

FINANZAS ISLÁMICAS
-¿Qué son las finanzas islámicas?

-Son unas prácticas financieras de la economía islámica basadas en las fuentes de la Sharia o ley islámica (Qur’an -el libro revelado-, la Sunnah –hechos, dichos y prácticas del profeta Muhámmad, s.a.w.s., recogidas por una cadena de custodia que se remonta a los primeros tiempos del islam-, Iyma´a –consenso de los sabios- y Qiyas –lo que es analogía: si el vino es ilícito, por analogía lo alcohólico y lo embriagante también lo es-).

Las finanzas islámicas se basan en unos principios fundamentales que son:

1) La prohibición del préstamo con interés (“riba”), ya que fomenta la injusticia y las desigualdades en la sociedad a través de la creación de la riqueza ficticia solo por el transcurso del tiempo que no refleja el volumen de lo prestado ni sirve a la economía real.

2) La prohibición del Gharar y la especulación (el dinero debe recuperar su función principal, que es la de un intermediario de intercambio entre bienes pero no una mercancía en sí misma que se compra y se vende). Esta economía irreal promociona el engaño y lo ficticio.

3). Prohibición de la producción o financiación de los sectores que ponen en peligro al ser humano, su salud, y/o su entorno (como el alcohol, el tabaco, industrias que perjudican al medio ambiente, pesticidas, productos tóxicos, etc.).

4) La materialización de las transacciones financieras (que haya por el medio de la transacción financiera un bien tangible de la economía real).

5). La repartición de los resultados finales entre los participantes en los proyectos proporcionalmente a la aportación de cada uno de ellos.

-¿Cuál es la experiencia de las finanzas islámicas en España?
-Teniendo como ejemplo la experiencia de la mayoría de los países europeos, sobre todo con las finanzas islámicas, en España hemos creado la primera institución (Centro de Estudios e Investigación en Economía y Finanzas Islámicas, CEIEFI) para promover y promocionar este tipo de finanzas con el fin de instalar o facilitar la entrada de las instituciones financieras islámicas en el mercado español… Esto beneficiaría no solo a la economía española con la liquidez que pueden proporcionar estos bancos islámicos, en particular de Oriente Medio, sino también a la sociedad y las personas debido a la ética y la responsabilidad social que fomentan este tipo de instituciones. Dentro de este contexto, desde CEIEFI estamos trabajando en varias comisiones; ente ellas: la Comisión de Microfinanzas que ha dado a luz la creación de la primera institución financiera islámica en España (Cooperativa de Servicios Financieros Islámicos, CoopHalal); la Comisión de Desarrollo de Negocios (trabaja para grandes proyectos a nivel macro); la Comisión Jurídico-fiscal, presidida por el bufete de abogados Roca Junyent, que está trabajando en la elaboración de una propuesta de adaptación de algunos artículos en la ley jurídico fiscal nacional para permitir la entrada de bancos islámicos en España; la Comisión de Estudios e Investigaciones; la Comisión de Coordinación Académica y la Comisión de Comunicación. Además de la creación de un consejo de asesores externos que nos apoyan en el proyecto de las finanzas islámicas para España en general. En  tan solo dos años de trabajo de sensibilización y promoción, el centro ya está procediendo a la creación de instituciones que pueden operar dentro de la ley española y según los principios islámicos como son la CoopHalal, el primer seguro islámico (Takaful), etc.

SERVICIOS FINANCIEROS ISLÁMICOS

-¿Cómo funciona la CoopHalal?
-CoopHalal es una cooperativa de servicios financieros islámicos que hará algunas de las operaciones similares a las que se practican en los bancos islámicos. Es una intermediación entre los ahorradores que tienen fondos y los quieren invertir según los principios islámicos… y los emprendedores que tienen proyectos y que quieren poder financiar sus negocios. La cooperativa hará de intermediario entre estas dos partes, cobra por la gestión, el seguimiento y las auditorías de los proyectos. Los resultados finales de los proyectos se reparten entre los cooperativistas (socios). Cada proyecto que se presenta a la cooperativa pasa primero por la comisión Sharia, que estudiará su conformidad con los principios islámicos. Una vez aprobado, pasa por el comité técnico, que evaluará su viabilidad económica, antes de que se apruebe su financiación si es viable y conforme con la Sharia. Los proyectos, en su mayoría, finalizarán con compra, es decir en un proyecto financiado, El emprendedor reparte los beneficios netos periódicos con la cooperativa y devuelve una cuota del capital “prestado” durante un periodo hasta que devuelva todo el capital. Entonces deja de repartir los beneficios y se queda con su negocio en su propiedad. En este caso el emprendedor se queda con su negocio más los beneficios que ha ido generando durante el periodo determinado. El capitalista recupera su capital más los beneficios que se han ido generando durante este mismo periodo.
-¿Quién puede ser socio de la CoopHalal?
-Cualquier persona física o jurídica puede hacerse socia de CoopHalal aportando una cuota única de 300€ (más 50 de gastos de estructura) en el caso de la persona física, y de 500€ (más 50 de gastos de estructura) en el caso de una entidad o empresa. Luego, cualquiera de estos cooperativistas puede aportar más fondos de forma voluntaria para ponerlos al servicio de la cooperativa, que se encarga de invertirlos en proyectos viables y halal (lícitos según la Sharia). Al final del año se mantiene una asamblea general abierta a todos los socios de la cooperativa donde se exponen las cuentas con total transparencia y se reparten los beneficios proporcionalmente a la aportación de cada uno de ellos.

LOS REQUISITOS         
-¿Cuáles son los requisitos fundamentales a cumplir para un emprendedor que quiera que financiéis un determinado proyecto?

–Los requisitos que hay que cumplir  son… que sea un proyecto halal (conforme a la Sharia) y viable económicamente. El emprendedor tiene que ser una persona responsable y sin antecedentes de demora, fraude, etc. Y que acepte los criterios del funcionamiento de la cooperativa.

-¿Qué garantías se dan a los inversores en la cooperativa?
-Primero de todo, hay que decir que la cooperativa funciona dentro de la ley española, asumiendo toda su responsabilidad como entidad española y los fondos están en una cuenta bancaria española por obligación de la ley. Segundo, CoopHalal se gestiona a través de un Consejo Rector formado por personas físicas y jurídicas que dan la cara en todo momento. Tercero, un estudio de viabilidad estricto, tanto del proyecto como de la persona, evita cualquier posibilidad de pérdidas o demoras evitables, salvo circunstancias externas/extremas. En cuanto al seguimiento y las auditorías periódicas de los proyectos, los socios mismos tienen el derecho, por no decir la obligación, del seguimiento, dentro de lo posible, y de velar por la buena marcha de los proyectos. Por otra parte, CoopHalal está obligada a poner el 30% de los beneficios netos anuales en un Fondo de Garantía que sirve de rescate en caso de pérdidas, un Fondo de Reserva (15% del capital no se puede invertir) para dar respuesta a posible retiradas de capital, la contratación de un seguro que responde en caso de pérdida, y un Fondo de Formación (10% de los beneficios netos) para ayudar a los emprendedores que lo necesitan para formarse en sus ámbitos.

REQUISITOS MEDIOAMBIENTALES
-Habladnos de los requisitos medioambientales… ¿En qué medida sois estrictos en este asunto?

-Cualquier proyecto que se nos presenta tiene que cumplir con los requisitos internacionales de protección del medio ambiente. Son además cumplimientos con la Sharia que en todas sus fuentes nos menciona en varias ocasiones la importancia del entorno como ámbito donde viven las personas. Si se mantiene este entorno sano y protegido, por consiguiente, todos los componentes que lo forman (personas, animales, árboles, etc.) serían sanos y pueden cumplir con su responsabilidad de construcción del universo y preservación de la tierra como se contempla en el sagrado Qur’an. Así, pues, de ahí la importancia de la preservación del entorno y la protección del medio ambiente. Por todo ello, es un requisito imprescindible para CoopHalal que los proyectos a financiar por la cooperativa sean medioambientalmente respetuosos y sostenibles.

-¿Nos puedes hablar del zakat como “impuesto” espiritual, para purificar la economía de la persona creyente, y de cuál es su objetivo social…? ¿Y de cómo vosotros también tenéis un apartado en este sentido?
-El zakat, como bien sabemos dentro del islam, espiritualmente es una purificación de las personas y sobre todo de su economía y de sus propiedades en particular, aunque además económicamente es una herramienta obligatoria para lograr la justicia social y la igualdad de oportunidades entre los miembros de una sociedad. Se destina a personas que no tienen medios, niños, viudas, ancianos, etc. El zakat es del 2,5%, que se tiene que sacar de los beneficios del capital si se invierte, y del capital si no se invierte, con dos condiciones: que llegue este capital a un quórum del valor equivalente a 85 gramos de oro, y que pase un año teniéndolo. Dentro de CoopHalal, tenemos pensado crear este Fondo Zakat (2,5% de sus beneficios, si lo aprueban los socios), que servirá a personas necesitadas o en riesgo de exclusión de la sociedad. Pero también, más adelante, si nos va bien dentro de CoopHalal,  la idea es de ampliarlo y crear un Fondo Zakat independiente a nivel de España que se autogestiona independientemente de cualquier institución, donde los musulmanes pueden aportar su zakat y los no musulmanes puedan aportar sus limosnas a favor de las personas necesitadas de la sociedad.

LOS PRIMEROS MESES
-La cooperativa ha nacido en mayo de 2015. ¿Cómo están siendo estos primeros meses? ¿Qué futuro a corto plazo prevéis?

-En principio, la cooperativa nació en octubre del 2014 en un seminario donde se celebró su asamblea general y se eligió su consejo rector; desde entonces hasta mayo de 2015 estábamos con los trámites administrativos para constituirla, y en junio de 2015 hemos hecho el acto de inauguración, ya teniendo el CIF como entidad ya constituida y que puede funcionar con total legalidad. Durante solo estos dos meses estamos teniendo bastantes solicitudes de adhesión, hemos conseguido ya más de 30 socios que han aportado sus fondos con los cuales ya estamos estudiando el primer proyecto para financiarlo y ponerlo en marcha en estos meses de verano, inchaa Allah. De hecho hemos tenido el primer encuentro de los socios de CoopHalal este 23 de julio donde se ha presentado este primer proyecto candidato a la financiación.

-¿Qué pasa cuando alguien no devuelve, porque no puede o porque el negocio se ha hundido, o porque ha fallecido, por lo que sea, el dinero que se le ha “prestado”, aunque, en realidad, habría que inventar en español un concepto para definir ese préstamo que no es préstamo?

-Exactamente. Es una participación. En nuestro caso es un contrato Mudarabah (es cuando uno entra con el capital, el otro con el trabajo… y se reparten los resultados). Hay otros contratos como la Musharakah (cuando las dos partes del contrato entran con capital y trabajo); la Murabaha (compra venta con margen de beneficio), etc. Existen más de 44 contratos financieros islámicos que usan los bancos islámicos y que reemplazan el único contrato de préstamos con interés que usan los bancos convencionales hasta el momento. Si uno no puede pagar sus obligaciones, se investiga. Si la demora no está intencionada y aún se puede rescatar, pues se le puede dar más tiempo y ofrecerle todas las herramientas posibles (formación, asesoramiento, ayudantes con experiencia, etc.) para ayudarle a que salga adelante con su proyecto. En el caso de que ya no se puede rescatar, él pierde su trabajo y los cooperativistas recuperan su capital del Fondo de Garantía y de todas las garantías citadas arriba. En el caso de que la quiebra está intencionada o por dejadez del emprendedor se ejecutan las garantías proporcionadas por él y se tome la vía judicial contra él.

OTRAS EXPERIENCIAS SIMILARES
-¿Podéis hablarnos de experiencias similares en UK, Francia, etc.? ¿Por qué España va a la cola en este asunto?

-El Reino Unido es el pionero en Europa en este tema. Se pusieron con el asunto desde los años 2000 y en 2004 ya tenían su primer banco islámico (IBB). Ahora ya son 6 bancos propiamente islámicos y más de una veintena de sucursales o ventanillas islámicas en bancos tradicionales ingleses. Francia también optó por varios cambios en la ley desde el 2008 para que puedan operar bancos islámicos en Francia, pero por motivos políticos se está retrasando esta entrada. Alemania ya tiene su primer banco islámico. Luxemburgo, Suiza y otros han experimentado otros productos financieros islámicos como los Sukuk (bonos islámicos), los seguros islámicos, etc. Sin hablar de los países como Malasia, la pionera  del sureste asiático en el tema. Y también tenemos los casos de Indonesia, Bangladesh… Oriente Medio, como bien se sabe, es el núcleo de las finanzas islámicas.
Pedro Burruezo
 


Puede ser un instrumento útil para la economía española, por ejemplo, para obtener financiación y aumentar sus exportacione.

Las finanzas islámicas constituyen un modelo ético de gestión financiera basado en los principios religiosos de la sharia o Ley Islámica. Hoy es un sector financiero emergente con identidad propia en los mercados internacionales, pero además una alternativa, también en España, a las prácticas financieras hegemónicas, dentro de la banca ética.
Según el Banco Mundial, la industria de estas finanzas se ha expandido rápidamente en la última década, creciendo sus activos a nivel mundial hasta los dos billones de dólares, con un 10-12% de crecimiento anual. En este sector se incluyen activos gestionados por instituciones bancarias y no bancarias, mercados de capitales y especialmente los bonos (sukuk) y la industria del seguro (takaful).
De acuerdo a la profesora Celia de Anca, directora del Centro de Economía y Finanzas Islámicas (CEFI) del Instituto de Empresa en Madrid, las finanzas islámicas están experimentando un importante auge global, aunque su peso en Europa es marginal. Como también señala De Anca, la CE pronostica unas “perspectivas de crecimiento de en torno al 2,1% y al 1,9% en la UE y en la Eurozona, respectivamente”.

Si bien las primeras experiencias de finanzas islámicas se realizaron en los 60 en países de mayoría musulmana como Egipto, aún es un sector minoritario, incluso en países musulmanes, pero el modelo financiero en que se sustenta goza de una salud de hierro.

La ‘sharia’ prohíbe la remuneración con intereses y la composición de las carteras ha de cumplir con cierta ética”

Es ya un hecho que, en las últimas décadas, el capital procedente de Asia y Oriente Medio ha hecho que nos cuestionemos los modelos financieros occidentales. En el caso de las finanzas islámicas, el asunto se complica por el componente religioso, y aún más por los prejuicios sociales y culturales que, sobre todo en la Europa continental, existen frente al islam. Pero más allá de lo religioso, dar entrada a esta forma de entender las finanzas es todo un reto para cualquier legislación continental, ya que implicaría cambios y nuevas interpretaciones de principios bancarios y mercantiles muy asentados, especialmente en lo relativo a la remuneración del capital mediante intereses (riba), prohibido por la sharia, y a la importancia ética de la composición de las carteras de inversión, que han de cumplir estrictamente con ciertos principios éticos.
No es una situación fácil, y la convivencia entre el sistema financiero internacional más convencional y las finanzas islámicas tiene seguidores y detractores, incluso en los países musulmanes. Así, en zonas como Malasia abogan por mantenerlos separados, con un régimen distintivo, mientras que otras como Qatar, con una aproximación mucho más integradora, prefieren reconocer las peculiaridades de estas finanzas como una opción dentro del sistema financiero tradicional.
En el viejo continente ya se han dado pasos para atraer estos capitales. Gran Bretaña, país líder en este ámbito, seguido de Francia, pone el foco en el mercado de los bonos islámicos donde, en lugar de pagar intereses, la remuneración se hace vía dividendos. Y es que además del atractivo que suponen estos vehículos de inversión para quienes profesan el islam, existen muchos fondos soberanos y privados que precisan cumplir con los preceptos de la sharia. Pero la apuesta no queda ahí. También se han ido desarrollando otra serie de productos como hipotecas, préstamos a consumidores y empresas y seguros, cumpliendo todos ellos los principios islámicos.
¿Y España donde queda? Alexandra Kessner, del Instituto de Empresa, afirma que “la financiación islámica puede constituirse en un instrumento útil para la economía española”, por ejemplo, para “obtener financiación y aumentar sus exportaciones”. Desde un punto de vista fiscal, Kessner aconseja evitar las “desventajas” tributarias que pueden afectar a estos productos y buscar incentivos que sean equivalentes a la consideración que en las finanzas tradicionales tienen los intereses, por ejemplo, buscando formulas que pudiesen considerar partes específicas del sistema de retribución del capital de los bonos como gastos deducibles a efectos del impuesto de sociedades.

En cualquier caso, este modelo ofrece unas oportunidades de negocio e inversión que no pueden desaprovecharse en una economía como la nuestra. Banco Santander ya cuenta con un equipo especializado. Pero además, estas finanzas son una alternativa de práctica financiera y un modelo propio de ética bancaria que ayudará a construir unos puentes necesarios entre el mundo árabe y Europa.

León Fernando del Canto es managing partner en Del Canto Chambers.